El proyecto de Bodega Noemia de Patagonia nació de la búsqueda de viñedos antiguos de malbec, que fueron plantados en 1930 en algún lado del Valle de Río Negro.

Socios en este proyecto, la Condesa italiana productora de vinos Noemí Marone Cinzano y el enólogo Danés Hans Vinding Diers, encontraron el lugar perfecto y un microclima ideal para el crecimiento de las uvas. El magnífico Rio Negro, influenciado por dos ríos derivados de Los Andes, el Río Neuquén y Limay, había sido descubierto en 1828 por colonias británicas quienes hicieron canales para irrigar el valle y crear así un oasis en medio del desierto.

El Valle de Rio Negro es desde entonces conocido por su excelente producción de peras y manzanas. A principios de 1900, los inmigrantes plantaron las primeras variedades, que eran principalmente francesas.