“El Pinot noir, esta sangre azul de la genealogía báquica”. (Gérard Oberlé)

El jugo del Pinot Noir, a pesar de sus racimos compactos, de color negro violáceo, es incoloro: es por eso que, vinificado especialmente, ese mismo jugo da origen al champán. Así como lo dijo A. Tchelistcheff: “El Chardonnay es un vino tinto disfrazado de blanco, el Pinot Noir es un vino blanco disfrazado de tinto”.

Bellos títulos de gloria, para esta variedad de raza noble, que da a luz al mismo tiempo a los Grandes vinos de Bourgogne y de Champagne.

¡También, un reto para nosotros, bordeleses, de tratar de domesticar a este príncipe burguiñon de raza y sensible!

En el año 2002 se plantaron 4 ha de viñas de Pinot Noir, única parcela con esta variedad sobre todo el Campo de Clos de los Siete.

El primer Mariflor Pinot Noir fue producido en 2005.

Las uvas son vinificadas, sin bombeo, utilizando la gravedad, en pequeñas piletas termoreguladas, con pisoneo manual, luego en barricas nuevas donde los vinos envejecen sobre lías 12 a 14 meses.

La producción es muy reducida, de 12.000 o 15.000 botellas, según la cosecha.

MARIFLOR PINOT, es la elegancia y la seda detrás de una nariz de frambuesas maduras y bayas salvajes… un equilibrio que seduce entre suavidad y estructura que puede apreciarse joven y envejecer armoniosamente.